Carta a una Mujer Alcohólica

Capítulo Dos

AL ENCONTRARTE parada fuera de una sala donde se celebra una reunión de AA, el sonido más frecuente que puedes oir es la risa. Suaves risas que sólo pueden provenir de gente que ha mirado cara a cara a la destrucción y la catástrofe no sólo una vez sino continuamente durante largos años y ahora se encuentran libres y sin miedo. La risa, en fin, de gente que va tomada de la mano de Dios y se siente segura.

    Esta es la base de Alcohólicos Anónimos; un hecho casi increíble para un mundo semioscuridades de esperar mucho de Dios en la vida diaria. La única cosa que decide si vas a encontrar o no tu sobriedad es, segun dicen los AA, tu buena voluntad. Buena voluntad para admitir que eres impotente ante el alcohol y que tu vida se ha vuelto ingobernable. Luego, sinceridad para poner tu vida y tu voluntad en manos de Dios, segun tú lo concibes. No es, de ninguna forma, una buena voluntad superficial. No se consigue hasta que sabes que has agotado tu último recurso. Es alli donde <<la limitación del hombre es la oportunidad de Dios>>

    Es un grito de ayuda tan profundo que a veces uno mismo no lo reconoce como una plegaria, al menos hasta que ha sido contestado.

    Por ejemplo, déjame contarte cómo una amiga mía encontró AA. La llamaré Nora aunque no es ese su nombre. AA. proporciona absoluto anonimato y uno no debe vacilar acerca de confiar en la discreción prometida. Nora habia sido una niña infeliz en un hogar infeliz. Las cosas nunca le habian salido bien y ella no creia que jamás lo hicieran. Según iba creciendo, las tragedias se sucedieron una tras otra y buscó el escape en la bebida.

    La primera cosa buena que tuvo en su vida fue el amor que ella y su marido se tenian. Poco después de casarse, Nora se dio cuenta de que era alcohólica. Anteriormente, ella creia que bebia porque era infeliz y ahora que era feliz, todavía se encontraba a si misma incapaz de dejar de beber. Hizo todo lo posible para evitar que su marido se diera cuenta de la verdad respecto a ella. Pero su vivo deseo del alcohol era tan incontrolable que tan pronto como él salia de casa por la mañana, se tomaba varias copas de golpe. (Los alcohólicos beben más rapidamente que otra gente). Permanecia en la cama casi todo el dia, odiandose a si misma. Cuando le parecía que la cabeza se le iba a partir, se colocaba una bolsa de hielo y al llegar su marido, rápidamente la deslizaba hacia su mejilla diciendo que le dolian las muelas.

    Gradualmente, por supuesto, su marido descubrió la verdad. Le rogó que le prometiera no volver a tocar el alcohol y ella lo hizo con entusiasmo. Pero la próxima vez que se encontró sola, fue impotente para resistir. Su marido le consiguió ayuda médica, pero todo fue en vano. Estuvo internada muchas veces en sanatorios y éstos también fallaron.

    Hace algunas noches, cuando me estaba llevando a una reunión de AA en la cárcel del condado, Nora me contó acerca de esa época. Me dijo: <<Nunca he estado encarcelada, pero sé todo lo que hay que saber respecto a encierro en solitario. El alcohólicos tiene las rejas de la prisión dentro de su propio craneo. Vive detras de esas rejas en solitario encierro.>>

    Esta miseria continuó durante muchos años sin un rayo de esperanza. Un día tuvo un accidentó de automóvil y los médicos le dijeron a su marido que ella iba a morir. Asombrosamente se recupera y esto le pareció una prueba más de su mala suerte pues estaba harta de vivir.

    En el camino de regreso del hospital su marido le dijo que, por el bien de ambos, iba a internarla permanentemente en una institución. Ella accedió de buen grado, pues lo amaba demasiado como para continuar matandolo poco a poco.

    Al llegar a su casa la metieron en cama inmediatamente y me cuenta que por primera vez en su vida, rogo a Dios desde lo más profundo de su ser, diciendo: <<Si puedes escucharme, ayúdame>>. Se durmió un rato y cuando se despertó, le pidió a su marido que llamara a un médico. <<¿Cual de ellos, querida?>> le preguntó, pues numerosos médicos hablan pasado por su confusa existencia. Ella mencionó el primer nombre que le vino a la mente, un médico a quien no habla visto en muchos años.

    Media hora más tarde, el estaba junto a su cama. Desde la época en que, sin éxito, había trabajado en su caso, se había interesado en AA. Inmediatamente, telefoneó a la oficina local de AA. y al poco tiempo una mujer miembro llegó a la casa de Nora.

    Nora no ha vuelto a tomar un trago desde entonces. Está convencida de que, desde el momento en que rezó su muy sencilla oración, ésta fue escuchada. Nunca dudó que su recuperación estaba segura. Ella es ahora una mujer hermosa y amable; está llena de felicidad y libertad. El miedo y los sentimientos de inferioridad y su creencia supersticiosa de estar marcada por la <<mala suerte>> se han desvanecido completamente. Su vida está repleta de actividad e interés. Pero nunca, ni por un momento, olvida que ha entregado su vida y a si misma al cuidado de Dios. Recuerda que es una alcohólica incurable y que un trago la volveria a sumir en la oscuridad. Me cuenta que cada noche antes de dormirse, dice: <<Gracias, Dios, por haberme mantenido sobria hoy>>.

    Para mostrarte lo completa que es la alergia en algunos alcohólicos, me gustaria contarte la historia de una abuela, a la que pondremos el nombre de Juana, que se tomó la primera copa de su vida a los 59 años de edad. Sucedió en una fiesta con unos vecinos nuevos. Los otros invitados tomaron un vaso o dos de ponche, pero Juana no parecia tener hartura. De hecho, antes que la fiesta terminara, la anfitriona le convidó a unas cuantas copas más, pues resultaba divertido ver de pronto a esta pequeña y digna senora tan entusiasmada con la bebida. Cuando Santiago, el marido de Juana, vino a buscarla, ella estaba alegremente dando la lata a todo el mundo.

    Santiago la llevó a casa y la acostó, y ella se durmió inmediatamente. Pero cuando estaba a punto de dormirse dijo: <<Santiago, nos hemos perdido lo mejor de la vida. Mañana te voy a preparar unos ricos tragos>>.

    A la mañana siguiente, Juana fue resueltamente al almacén y compró una botella de whisky. Su intención era tomarse una copa, con propósitos medicinales y reservar el resto para cóceteles con el fin de mostrar a Santiago lo que se habian perdido. Pero esa copa la llevó a vaciar la botella entera. Era una alcohólica, completa y totalmente desarrollada, que habia estado esperando la chispa que la haría explotar.

    Desde ese dia en adelante, ella era una bebedor problema, completamente fuera de control. Al principio, parecia sumamente gracioso que esto le hubiera pasado a tan digna senora. Pero antes de que transcurriera un mes, los dos sabian que ella tenia un verdadero problema. Sus hijos no podian creer lo que habia sucedido. Parecia demasiado fantastico. Pero no habia ninguna duda acerca de su alcoholismo, pues nada le importaba sino su ración diaria. Su pastor rezaba por ella; sus nueras mantenían a los nietos fuera de su vista; su médico le dio una medicina, Antabuse, para hacerle desistir de beber. Pero eso casi la mató porque, a pesar de las advertencias, ella bebió alcohol inmediatamente después de tomar el Antabuse.

    Siguieron seis años horribles. Cuando no podia conseguir dinero de otra manera, salia a la calle a mendigar. Vendió sus vestidos, le robó a su marido e incluso consiguió un trabajo limpiando un bar a cambio de tragos. El dia en que la policia la detuvo por borrachera y alteración del orden público, fue cuando ella tocó fondo. Entonces, por su propia voluntad, asistió a una reunión de AA. Fue el principio de su recuperación.

    Una reunión de AA. es una gran experiencia para cualquiera, incluso para una persona no alcohólica, como yo. Para empezar, te sorprende descubrir que no es una ocasión solemne. Te encuentras con una mezcla de personas y, excepto aquéllos que asisten por primera vez, todos estan riendo y hablando. La única señal distintiva del grupo es que todo el mundo es extraordinariamente amable y afectuoso con todos los demás. Es como si toda la timidez, vergüenza y pretensiones hubieran sido dejadas a un lado y la gente actúa espontaneamente desde dentro y no desde una precavida apariencia.

    Muchos AA. me han dicho que, cuando asistieron a estas reuniones, por primera vez en sus vidas se sintieron como en casa. Esto es fácil de entender porque nadie critica ni censura o se indigna o escandaliza por nada. Aquí hay una total comprensión, porque cada persona presente ha sufrido el mismo purgatorio. Aquí también hay gente a la que no puedes engañar con las excusas, trucos y mentiras que el alcohólico tiene siempre a mano. Aqui la gente se las sabe todas — y alegremente asi te lo dicen. Es un alivio encontrarse entre esta gente después de haber vivido tantos anos en un laberinto de mentiras y subterfugios. Es tan emocionante como si hubieses descubierto una nueva raza sin vileza ni falso orgullo. Es tan cómodo como encontrarte en una habitación llena de gente, en la que todos son como diferentes versiones de ti misma. Sabes que puedes confiar en que ellos te vean como realmente eres, tan buena o tan mala, sin culpa ni vergüenza.

    Las reuniones se desarrollan de una forma muy simple. En California, por ejemplo, la reunión se inicia con la lectura de un capitulo del libro Alcohólicos Anónimos, titulado <<Cómo trabaja>>. Un miembro se ofrece para dirigir la reunión. Puede empezar diciendo: <<Buenas tarde, amigos. Soy alcohólico>> Después de contar algo de su propia historia presenta a los oradores que ha elegido para hablar de si mismos. Cada orador, hombre o mujer, cuenta cómo era y cómo es ahora, y cómo realizó el viaje entre las dos condiciones. Cuentan sus histórias con una franqueza total y a menudo con mucho humor. Un alcohólico que asiste por primera vez a menudo se siente enormemente impresionado, al igual que aliviado, al escuchar cómo esos horrores, de los cuales siempre se habia hablado en susurros indignados, ahora son ampliamente comentados con palabras sencillas y mucha risa. Las inhibiciones y la auto condenación demasiado dolorosas para ser admitidas se vienen abajo como paredes de cera con esta terapia.

    Cuando pregunto a los AA. cómo pueden reirse y bromear acerca de sus antiguos sufrimientos, me dicen: <<Bueno, verás, todo eso le pasó a mi peor enemigo, no a mí>>. Es la más sana forma de divorcio del pasado que cualquier terapia haya logrado alcanzar jamás. El pasado fue una serie de resacas; pero cuando el pasado se marcha, no deja ni resacas ni cicatrices.

    Al final de la reunión hay un momento para orar en silencio; después, todos juntos, puestos de pie, repiten el padre nuestro. Me parece imposible que cualquiera que participe en esto no se sienta conmovido.

    Después hay café y dulces y una hora de compañerismo amistoso. Muchos alcohólicos han perdido todo en su vida social, y AA. les ofrece una oportunidad cómoda de hacer amigos nuevamente y de "pertenecer".

    Hay reuniones todos los dias (en la mayoría de las grandes ciudades por la mañana y por la tarde). Normalmente asiste una pequeña cantidad más de hombres que de mujeres. Hay también reuniones sólo para hombres que se sienten menos cohibidos cuando no hay mujeres presentes, y grupos sólo para mujeres, algunos de los cuales se reúnen por la mañana o temprano por la tarde.

    Además de los lugares normales de reunión, en muchas ciudades se mantienen clubes donde los amigos pueden comer juntos, jugar al bridge, leer revistas o simplemente charlar (una de las diversiones favoritas de los alcohólicos después de años de evasivas). Los alcohólicos son de hecho gente gregaria que se han lastimado profundamente a si mismos destruyendo sus relaciones humanas. Ahora vuelven a confiar y a inspirar confianza con la mayor sinceridad.

    El alcoholismo es una enfermedad incurable; cualquiera que sufra de ella no puede volver a beber socialmente. La alergia está presente por toda la vida pero con AA. no hay nada que temer. Uno no tiene que esconderse del alcohol o evitar a los bebedores normales. Sólo se necesita estar alerta ante la primera copa — siempre, por toda la vida. Los AA. dicen alegremente: <<No te tomes el primer trago y nunca volveras a tomar otro>>. Es posible hacer esto un dia a la vez. Los AA. están intimamente conscientes de la presencia de Dios y. mediante esta intimidad consciente, la multitud de problemas que una vez destrozaron cada fase de sus vidas son resueltos finalmente, y la reconstrucción progresa casi sin esfuerzo.

    Si has llegado a esta parte de mi carta, mi desconocida amiga, comprenderas que no te condeno en absoluto. Y el cariño que siento por ti se multiplica por miles. Todo lo que tienes que hacer es extender la mano y tocar ese cariño porque esta esperando a entrar en acción por ti. En este momento la ayuda está tan cerca de ti como tu teléfono.

    El número esta inscrito en la gula de teléfonos; búscalo en la A — Alcohólicos Anónimos. Pide que una mujer venga a verte. No tienes que decirle a nadie que has dado este paso. Cuando ella llegue, no tienes que decirle nada doloroso acerca de ti misma; no tendras que decirle gran cosa. Ella lo sabe todo acerca de ti — más de lo que tú sabes de ti misma. Porque ella ha seguido cada paso del camino que tú has recorrido e incluso mAs lejos. Y ha llegado a la sobriedad y a la utilidad y a una vida que nunca hubiera creído posible para sí misma.

    Si encuentras lo que hay allí para ti, quizá quieras escribirme y contármelo. O mejor que eso, quizas puedas encontrar otra mujer y contarselo a ella. ¡Que Dios te bendiga!

Por Margaret Lee Runbeck
(Reimpresión de Good Housekeeping, 1954)

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