Alcoholismo: Un Carrusel Llamado Negación

Capítulo Tres

por Reverendo Joseph L. Kellermannn    

LA RECUPERACION COMIENZA EN EL SEGUNDO ACTO

    Una recuperación planificada, desde el punto del alcoholismo, debe comenzar por los personajes en el segundo acto. Ellos deben aprender cómo las personas afectadas por esta enfermedad se afectan las unas a las otras, y después aprender la parte más difícil que es actuar en una forma enteramente diferente.

    Los nuevos papeles pueden ser aprendidos con sólo poner en practica los conocimientos y descubrimientos de otros que comprenden y entienden esta obra. Si el Segundo Acto se escribe de nuevo y es presentado en escena otra vez, hay razones para creer que el alcohólico se recuperará. El está encerrado en su enfermedad, pero son otros los que tienen la llave de la cerradura. Nosotros no podemos obligarle a que abandone la idea de que la bebida le resolverá sus problemas, pero si le abrimos la puerta estará en libertad para salir.

    Si el alcohólico es rescatado de cada crisis, si el jefe se deja convertir en una Victima una y otra vez, y si la esposa reacciona como una Provocadora, entonces no hay ni un 10% de oportunidad de que el alcohólico se recupere. El está virtualmente indefenso y no puede por sí mismo romper la cerradura, pero puede recuperarse si los otros actores de la obra aprenden cómo romper la dependencia del alcohólico hacia ellos, esto es, rehusando a ceder en cada ocasión. El alcohólico no puede hacer girar el Carrusel, a menos que otros viajen con él y le ayuden a que gire. Los actores en el segundo acto insisten en preguntarle al alcohólico por qué no para de beber, y en esto es en lo que fallan, porque están contribuyendo a que él intente una y otra vez de solucionar sus problemas humanos básicos por medio de la bebida. No es cierto que un alcohólico no pueda ser ayudado hasta que él desee esa ayuda; lo que si es cierto es que no hay la más remota posibilidad de que el alcohólico pare de beber si otras personas insisten en quitarle de encima todas las consecuencias dolorosas de la bebida. Los actores en el segundo acto encontrarán muy difícil cambiar de actitud, ya que les sería más fácil y menos doloroso el decir que el alcohólico no tiene cura, que tener que enfrentarse a la agonia de aprender a representar un nuevo papel.

    El Propiciador y la Victima deben también de buscar información, comprensión y entendimiento, si planean cambiar sus papeles. La esposa o la madre debe unirse a un programa de consulta y terapia, si es que quiere hacer un cambio básico en su vida.

    Para entender el papel de los tres actores secundarios de este drama, debemos recordar que ellos no han aprendido a representar estos papeles de la noche a la mañana. Solamente representaron el papel que de ellos se esperaba, ya que habian sido enseñados a actuar en esa forma. Se imaginaban que estaban ayudando al alcohólico sin saber que lo que hacian era perpetuar su enfermedad, y hacer casi imposible la recuperación del enfermo.

LOS PROPICIADORES

    El Propiciador es la persona que piensa que no debe dejar que el alcohólico sufra las consecuencias de sus borracheras, cuando le es tan fácil hacer una simple operación de rescate. Para esta persona, esto resulta igual que salvar a alguien que se está ahogando; algo que simplemente debe de hacerse. Pero esta misión de rescate le transmite al alcohólico lo que en realidad está pensando el rescatador: "Usted no es capaz de hacer nada sin mi ayuda". Asi el Propiciador manifiesta la falta de fe en la habilidad del alcohólico para cuidarse por si mismo, lo cual es una forma de juicio y condenación.

    El papel del Propiciador profesional — clérigo, médico, abogado y trabajador social — puede ser mis destructivo aún, si éste acondiciona a la familia para que trate de reducir las crisis en vez de utilizarlas para iniciar un programa de recuperación. Posiblemente durante cinco años o más, la familia ha sabido que la bebida ha estado creando problemas dentro del hogar, pero que estos problemas todavía no se han hecho visibles a personas ajenas. Cuando los familiares acuden a profesionales que no están adecuadamente calificados para tratar el alcoholismo, y aunque el comportamiento antisocial del enfermo no deje lugar a dudas, la familia puede ser informada erróneamente de que ése no es un caso de alcoholismo y que nada pueden hacer hasta que el tomador no solicite ayuda.

    Cuando el alcoholismo llega al punto en que se sale del grupo de la familia y el alcohólico por si mismo acude a tales profesionales, lo que en realidad está buscando es una reducción de sus crisis al utilizar a estas personas como propiciadoras; de nuevo el Carrusel se impulsa y sigue girando. La familiar a la que inicialmente se le dijo que no habian síntomas de alcoholismo, ahora se le enseña cómo debe arrancar los sintomas, mis bien que afrontar realisticamente la enfermedad. Esas mismas personas que fallaron en identificar la enfermedad en sus etapas iniciales, ahora tratan de ayudar al alcohólico con mis avanzados sintomas y lo que hacen es devolverlo al Carrusel. Estas contradicciones hacen creer a la familia de que nada pueden hacer para enfrentar el alcoholismo. Inclusive, cuando los miembros de la familia o el alcohólico intentan conseguir ayuda para ellos o para el alcohólico mismo, la función del profesional a veces se convierte en la del Propiciador, en vez de orientar a los familiares hacia un programa de recuperación de gran alcance.

    Como quiera que el propiciador es la primera persona en. escena, él influye en el resto del Segundo Acto, porque traza la dirección y el movimiento de esta parte de la obra, y asi es como este mal informado profesional ayuda a que todos los personajes vuelvan a subirse al Carrusel.

    La Victima no sube al Carrusel hasta que la bebida no comienza a interferir con el trabajo del alcohólico, usualmente después que éste ha estado trabajando por varios años y que una estrecha amistad existe entre el jefe y el alcohólico. El jefe protege a su amigo alcohólico porque sabe lo que sufrirían la esposa y el hijo de éste, si fuera despedido. Esto sucede si la empresa no tiene un programa para ayudar a la recuperación de sus empleados alcohólicos. Los compañeros de trabajo también protegen al alcohólico simplemente porque este hombre es su amigo. Así vemos como el interés personal y la amistad acondicionan a la Victima para dar al alcohólico la misma "ayuda" que aumenta la dependencia y la necesidad de su negación.

    La esposa es la primera persona en unirse al alcohólico en el Carrusel. Al ella absorber las injusticias, sufrir las privaciones, aguantar las vergüenzas y aceptar las promesas rotas, queda de hecho incapacitada en todo esfuerzo para enfrentarse a la situación creada por la bebida. Al sentirse abatida por la constante expresión de hostilidad dirigida hacia ella, esto hace que sus reacciones sean también de hostilidad, amargura, ansiedad y cólera. Representando su papel en esta forma, trae por consecuencia que la esposa se afecte emocionalmente. Ella no es una mujer enferma que convierte a su esposo en un alcohólico, sino una mujer que se convierte en parte de esa enfermedad llamada alcoholismo, por tener que convivir con esa situación; como resultado se ha convertido en la Provocadora. Está atrapada entre la avanzada enfermedad del alcoholismo y un muro de ignorancia, vergüenza y dificultades infligidas por la sociedad. Como es natural, esto la quebranta, necesita información y consejo, no porque ella cause la enfermedad a su esposo, sino porque está siendo destruida por dicha enfermedad. Esto en cambio lastima al alcohólico y reduce su oportunidad de recuperación.

LA ESPOSA PERMANECE SOLA

    Otra razón por la que la esposa necesita ayuda en un programa de recuperación es porque si cambia su papel y comienza a actuar en forma diferente, descubrirá que se está quedando sola. Amigos, familiares, asociados y otros, la tratarán como a la actriz que ha desertado de su papel cuando no habia ningún substituto a mano. Esto es especialmente cierto si la esposa se separa de su esposo por su propia voluntad o por necesidad.

    Algunas esposas logran cambiar sus papeles hablando con consejeros que poseen conocimientos básicos del alcoholismo, o asistiendo a reuniones locales en clinicas para alcoholismo, o de salud mental. Otras adquieren comprensión y seguridad tomando parte en las reuniones de los Grupos de Familia Al-Anon. El tener nuevas amistades que comprenden su nuevo papel, porque ellos también han pasado por una vida similar de dolor y agonia, es muy importante para la esposa en este momento, ya que los familiares y amigos pueden hacerle creer que está equivocada tratando de desempeñar un nuevo papel, pero ella necesita personas que le entiendan y puedan darle el apoyo moral que necesita en su búsqueda de respuestas para los problemas del alcoholismo.

    El error básico cometido por las mujeres que buscan ayuda para el alcoholismo de sus esposos es que ellas desean que se les diga lo que pueden hacer para detener la bebida, sin darse cuenta que el aprendizaje puede tomar bastante tiempo, pues esto significa aprender un nuevo papel en el matrimonio con un alcohólico. A menudo son necesarias conferencias semanales y reuniones de grupos por largo tiempo, antes de que una esposa comience a cambiar sus sentimientos y aprenda a actuar en una forma nueva y constructiva. Si otros en la obra no aprenden nuevos papeles, la esposa puede necesitar permanecer en el grupo por un periodo de dos o tres años, antes de que sus sentimientos y emociones le permitan un cambio en su papel.

    La esposa debe procurar ayuda para si misma a fin de recuperarse de sus propios temores, ansiedades, resentimientos y otras fuerzas destructivas que están presentes en el matrimonio con un alcohólico. A medida que ella sea capaz de cambiar, ese cambio puede influir en el habito de beber de su cónyuge, y en muchos casos puede inducir a la recuperación del alcohólico. Pocos esposos pueden permanecer indiferentes ante un cambio drastico en sus esposas, sin hacer a su vez un cambio básico en sus propias vidas. Pero este cambio tan añorado no puede ser siempre garantizado. Muchas esposas buscan cierta forma de ayuda y luego abandonan el programa cuando los problemas del matrimonio con un alcohólico no son resueltos en corto plazo.

    A fin de evitarle daños a los hijos, la esposa debe buscar ayuda fuera del círculo de amistades y familiares, porque cuando ella representa el papel de la Provocadora, los hijos son colocados entre un padre y una madre enfermos. La esposa que tempranamente busca y encuentra ayuda, puede prevenir mucho del daño que es transmitido a los hijos debido a su reacción hacia el esposo. Si ella busca y encuentra ayuda, protegerá en varias formas a sus hijos y puede abrir la puerta de la recuperación al esposo. El índice de recuperación aumenta grandemente cuando la esposa busca ayuda para sí misma y continúa utilizando esta ayuda.

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