Alcoholismo: Un Carrusel Llamado Negación

Capítulo Uno

por Reverendo Joseph L. Kellermannn    

     El alcoholismo es un drama en tres actos en el que toman parte por lo menos cuatro personajes: el bebedor y su familiar los amigos, los compañeros de trabajo y hasta los consejeros, quienes pueden contribuir a mantener girando el Carrusel. El alcoholismo rara vez aparece en una persona sin que afecte a otras; es extraño que continúe aislado de los demás.

    Un individuo bebe mucho y se emborracha, y los demas reaccionan contra la borrachera y sus consecuencias. El bebedor responde a esta reacción y vuelve a beber. Esto establece un Carrusel de culpa y negación, semejante a un espiral hacia abajo, lo cual caracteriza al alcoholismo. Por consiguiente, para entender el alcoholismo, debemos mirar no sólo al alcohólico, sino observar la enfermedad como si estuviéramos sentados entre los espectadores de una obra teatral, y contempláramos cuidadosamente las actuaciones de todos los actores del drama.

    Tan pronto se levanta el telón, vemos al alcohólico como la estrella del primer acto. El hace toda la actuación, los demás reaccionan ante lo que él hace. Es un hombre entre los 30 y 55 años de edad, usualmente inteligente, capacitado, y a menudo triunfador en su trabajo o profesión, pero que su meta en la vida no está al alcance de su capacidad. Vemos que es sensitivo, solitario y tenso. Es también inmaduro, y en tal forma que crea una verdadera dependencia, no obstante poder actuar en forma independiente a fin de negar este hecho. También niega ser responsable de los resultados de su comportamiento. De esta dependencia y negación es que este drama se llama <<Un Carrusel Llamado Negación>>. Para que él actúe en esta forma, los demás deben hacer posible esta actuación. Es por eso que debemos observar cuidadosamente lo que cada actor representa en la obra.

    El alcohólico ha aprendido que el uso del alcohol le hace sentirse mejor. Para él, esto es una bendición, no una maldición; es su medicina, no su veneno. Por unas cuantas horas lo aleja de sus tormentos, desaparecen sus temores, disminuye su tensión, remueve su soledad y resuelve todos sus problemas.

PRIMER ACTO

    La obra comienza con el alcohólico exclamando que nadie puede decirle a él lo que debe hacer, él es quien le dice a todos qué deben hacer. Esto hace muy dificil que la familia pueda hablar sobre la bebida y sus resultados. Aún cuando es indiscutible que la bebida está causando serios problemas; él simplemente no los discutirá. La conversación es como una calle de una sola vía. Nadie parece oír lo que los otros están diciendo. Ambas partes dicen una cosa, y sin embargo hacen otra. Es por eso que es necesario ver la obra para entender el alcoholismo. Observar al alcohólico solamente, leer una descripción cientifica de la enfermedad, o escuchar las historias de sufrimientos de la familia es sólo una pequeña parte del drama. La palabra clave del alcoholismo es <<Negación>>, una y otra vez las personas no hacen lo que dicen, o niegan lo que han hecho. Si pudiéramos ver la obra por television y apagar el sonido, entenderiamos mucho mejor lo que realmente está sucediendo.

    Al comienzo del primer acto el alcohólico necesita de un trago y lo toma. Bebe un sorbo con rapidez, no despacio y con calma. Puede beber sin recato, pero posiblemente ocultari la cantidad que toma, haciéndolo fuera de la escena y no en presencia de los otros actores de la obra. Está es la primera parte de la negación: ocultar la cantidad que bebe. Pero esto nos demuestra que él sabe que esta bebiendo demasiado. Bebe mis que los otros, más a menudo, y sobre todo, esto significa más para él que para los otros.

    Beber en exceso y muy frecuentemente no es asunto de elección. Es el primer signo de alcoholismo. Negaciones repetidas como el esconder la botella y el beber solo, revela cuán importante se ha vuelto el alcohol para ayudarle a sentirse mejor. Después de uno o dos tragos, ya no puede parar de beber.

    Después de unos tragos mis, vemos un profundo cambio en el alcohólico. Revela una sensación de triunfo, bienestar y de autosuficiencia. Está en la cúspide del mundo y puede actuar como si fuera un pequeño Dios. Ahora él está en lo cierto y los demás equivocados. Esto sucede con facilidad cada vez que alguien objeta su forma de beber.

    En los alcohólicos no hay una manera uniforme de actuar cuando están intoxicados, pero cualquiera que ésta sea, no es racional ni sensible, sino irresponsable. Ignoran todas las reglas de conducta social, a veces inclusive hasta un grado criminal, de lo cual un claro ejemplo es el manejar un automóvil cuando estan bajo la influencia del alcohol. Si una persona sobria actuase en esta forma, sin duda le consideraríamos loco.

    Si las borracheras continúan por largo tiempo, el alcohólico crea una crisis, se mete en problemas y termina en un completo caos. Esto puede suceder de muchas formas, pero el patrón es siempre el mismo: el alcohólico es una persona dependiente, que se comporta como si en realidad fuera independiente y su forma de beber hace que fácilmente se convenza de que esto es cierto, aunque el resultado de sus borracheras lo hace cada vez mis dependiente de los demás. Cuando su autocreada crisis estalla, espera que algo suceda; la ignora y le da de lado o llora para que alguien lo saque de ese apuro. El alcohol, que al principio le dio una sensación de triunfo e independencia, ahora se ha quitado la mascara y revela al niño indefenso y dependiente que es.

    Reverendo Joseph L. Kellermannn: el ex director del Consejo de Alcoholismo de Charlotte, North Carolina (E.U.) El Reverendo Kellermann presentó originalmente este material ante el Segundo Seminario Anual de los Grupos Al-Anon en Milford, Connecticut, el dia 5 de octubre de 1968.

    Su mensaje fue recibido con tal entusiasmo que el Reverendo Kellermann concedió a Al-Anon Family Group Headquarters, Inc., el permiso para su impresión y distribución.

    El mensaje está dirigido a todos aquellos que directa o indirectamente están envueltos en la vida de una persona que sufre de una enfermedad conocida como alcoholismo.

    Por medio de una obra teatral imaginaria se indica cómo las personas en la vida del alcohólico perpetúan la enfermedad, y por consiguiente estorban su recuperación. Sugiere los pasos que deben ser dados por otras personas aparte del alcohólico, si se va a intentar un programa positivo de recuperación.

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